Creciendo con Piojito

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Mi experiencia con la lactancia materna. El inicio

en 12 de junio de 2013

Hace un tiempo leí una entrada en el blog de una amiga sobre los problemas que había tenido en el inicio de la lactancia. Nos conocimos en las reuniones de La Liga de la Leche (LLL) y aunque en alguna ocasión había comentado que sus inicios habían sido duros no pensaba que tanto…

Desde el mes de julio asisto habitualmente a las reuniones mensuales que organiza LLL en el centro de salud de mi barrio, la mayoría de los asistentes a estas reuniones son mamás, normalmente primerizas, que tienen problemas con el establecimiento de la lactancia.  Además, he oído a bastantes futuras mamás comentado lo duro y doloroso que les han dicho que es el comienzo de la lactancia. No sé si es el sentir de la mayoría de las mujeres, pero para mí no fue un proceso doloroso y aunque no puedo decir que fue fácil, me gustaría contaros mi experiencia, porque no todo son grietas, dolores y/o mastitis.

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El embarazo y el parto

Clínicamente tuve un embarazo fenomenal, todas las pruebas que me hicieron salieron bien y cogí la cantidad de kilos que los médicos consideraban “normal”. Emocionalmente fue muy duro, a mi madre le diagnosticaron una grave enfermedad una semana después de enterarnos de que estábamos embarazados. Debido a esta situación y a varias operaciones a las que se sometió, no pude dedicarle todo el tiempo que me habría gustado a informarme sobre la lactancia materna (y sobre otras muchas cosas…). Además, coincidió que mi fecha probable de parto era la primera semana de septiembre, por lo que cuando a finales del mes de julio me dispuse a buscar una reunión de la LLL a la que asistir me encontré con que durante el mes de agosto no había ninguna a la que pudiera ir, o al menos en un lugar no muy lejano a mi casa. A pesar de ello, tenía claras algunas cosas que me resultaron de gran ayuda:

  • Las primeras dos horas de vida del bebé son muy importantes para que éste se enganche al pecho; tras estas primeras horas entran en una especie de letargo que les hace estar menos activos.
  • El calostro es todo el alimento que un bebé recién nacido necesita.
  • La leche “sube” tras el parto en un intervalo de tiempo que puede ser de 24 a 72 horas.
  • Estaba segura de que podía amamantar a mi hijo.

Para mí era muy importante poner al pecho a Piojito nada más nacer, pero nada más lejos de la realidad.

Llegó el día esperado y el parto no transcurrió como yo había soñado; el resultado: cesárea de urgencia y separación de mi hijo. Aunque en el protocolo de cesáreas del hospital en el que nació, el 12 de Octubre de Madrid, está el piel con piel con el recién nacido y la permanencia de ambos junto con el acompañante en la zona de reanimación, no cumplieron ninguno de estos dos puntos. Ya hablé de la separación de tu bebé en otro post.

El caso es que hasta una hora después no conseguimos que me dejaran estar con mi hijo. Lo dejaron conmigo un rato en el que intenté que mamara todo lo posible, aunque con todos los cables que tenía encima y el atontamiento de la anestesia se hizo un poco difícil. No sé cuánto tiempo estuvo Piojito conmigo pero después de un rato se lo volvieron a llevar y lo volvieron a traer como una hora después, cuando ya nos íbamos a la habitación.

El postparto inmediato

Una vez en la habitación, la fórmula que utilizamos fue teta y más teta. Gracias a que le habíamos dicho a nuestros familiares y amigos que preferíamos no tener visitas en el hospital pudimos estar bastante tranquilos. A excepción de la familia más cercana, tuvimos dos o tres visitas más en los cuatro días que estuvimos allí. Esta situación nos permitió tener la tranquilidad que necesitábamos.

Ya que nos habían separado las primeras horas de vida, estuvimos todo el tiempo que pudimos haciendo piel con piel con el bebé. Al principio nos resultaba muy complicado que se enganchase bien a la teta, pero con paciencia y con la ayuda de las enfermeras del hospital, que nos apoyaron en todo momento, conseguíamos que Piojito mamara de forma correcta. Nos informaron de que había un sacaleches eléctrico a nuestra disposición y de que podía ser beneficioso que lo usáramos cuando el niño no estuviera mamando para poder aumentar la producción, y así lo hicimos. Íbamos unas dos veces al día al sacaleches y el calostro que sacábamos lo usábamos para ponerlo en mis pezones con el fin de que Piojito lo oliera y se animara a chupar más.

En todo este proceso tuve algo de dolor en los pezones; era un dolor muy leve cuando el niño se enganchaba, pero pasaba a los pocos minutos de estar mamando. No me salió ni una grieta y estábamos bastantes contentos con cómo iba avanzando el asunto, si bien es cierto, que algunas veces nos costaba que cogiera bien el pezón y necesitaba la presencia del papá, ya que con los dolores de la cesárea se me hacía muy complicado colocarlo. Además, “desde fuera” visualizaba mejor que Piojito y yo estuviéramos en la posición correcta.

El día del alta

Y por fin llegó el día en que nos íbamos a casa. Esa misma mañana vino un pediatra a revisar a Piojito y ¡chas! jarrón de agua fría. Nos dijeron que el niño había perdido mucho peso, el 10% concretamente, y que teníamos que suplementar con leche de fórmula. Nos dieron las siguientes pautas:

  1. Poner al niño al pecho y que mamara el tiempo que quisiera.
  2. Cuando terminara de mamar, tenía que sacarme leche con un sacaleches y ofrecérsela, sin obligarle, con una jeringuilla.
  3. Si se tomaba toda la leche que me había extraído, ofrecerle leche de fórmula hasta una determinada cantidad, que debía ir aumentando conforme pasaban los días.

Debíamos pesar al niño al llegar a casa en una farmacia y volver a pesarlo 2 días después a la misma hora y con la misma ropa para comprobar si seguía perdiendo peso o si por el contrario lo ganaba.

¡Fue horrible! Cuando me dijeron que tenía que suplementarle con leche artificial no me lo podía creer, tuve una sensación horrible, pensé que no había sido capaz de parir a mi hijo y que tampoco iba a ser capaz de alimentarlo. No sé qué hubiera hecho en esos momentos sin el apoyo de mi pareja, que me dijo que no me preocupara, que todo iba a salir bien.

La llegada a casa

Cuando llegamos a casa mi pareja  tuvo que ir a comprar un sacaleches y la leche de fórmula, y una vez que lo tuvimos todo empezó el calvario: después de ponerle en el pecho durante un largo rato estuve sacándome la leche, me costaba un montón y casi no salía, se la dimos como pudimos con la jeringuilla y fuimos a preparar el resto de fórmula, probó un poco pero casi no quiso nada. Tardamos unas tres horas en realizar todo este proceso y cuando acabamos, claro, Piojito se puso a llorar pidiendo teta de nuevo. Creí que me derrumbaba: entre los dolores, el cansancio, el llanto y la impotencia sentía que no podía soportar esa situación. Sólo podía llorar.

En ese momento mi pareja y yo nos miramos, hablamos de cómo nos sentíamos y tras valorar la situación en la que estábamos decidimos prescindir del suplemento.  Acordamos ofrecerle sólo el pecho durante los dos siguiente días y ver cómo evoluciona su peso. Si en esos dos días no aumentaba, buscaríamos otra solución, estábamos convencidos de que ya tenía leche, que cada vez tendría más, y que Piojito comenzaría a ganar peso en seguida. Una vez tomada la decisión intenté relajarme todo lo posible y no obsesionarme con el tema, me ponía al niño al pecho cada vez que lo necesitaba y así pasamos los dos días siguientes.

Todas podemos dar el pecho

Cartel extraído del blog mamadelola.wordpress.com

Llegó el momento de ir a pesarle a la farmacia, yo estaba muy nerviosa. Justo en ese momento recibí una llamada telefónica, y mi pareja me dijo que contestara tranquila que él se encargaba de pesarle mientras que yo hablaba. Salió de la farmacia a cabo de unos momentos con la cara llena de felicidad y me dijo: “Ya está, no sólo no ha perdido peso si no que está ganando.” En ese momento no pudimos hacer otra cosa que llorar de alegría y reafirmarnos en que la decisión que habíamos tomado era la correcta.

La lactancia continúa

A día de hoy, Piojito ya tiene casi 21 meses y seguimos con la lactancia. ¡Nunca lo hubiera imaginado! Es cierto que hemos pasado momentos duros, sobre todo por las noches y al comienzo del embarazo, pero hemos decidido que mientras que yo me encuentre bien con la lactancia, será él quien decida cuándo se acaba. No estoy muy segura de si la lactancia en tándem, ahora que esperamos un hermanit@, es para mí o no, pero de momento voy a dejarlo fluir y ya veremos cómo va yendo todo.

He de decir que para mí la lactancia ha sido una cosa muy placentera y que a través de ella he conseguido conectarme con mi hijo de una forma muy especial.

Cada mujer debe decidir si quiere dar el pecho a su hijo o no, cualquier opción es válida, pero recomendaría al menos probarlo y no desanimarse si al principio es complicado, pasados los primeros baches se disfruta mucho.

Creo que es fundamental informarse sobre la lactancia durante el embarazo. Puede ser muy interesante visitar algún grupo de apoyo a la lactancia del lugar donde vives, para ver en directo cómo maman los bebés y escuchar las experiencias de otras mamás.

También hay libros muy interesantes sobre el tema, yo os recomiendo “El arte femenino de amamantar”, editado por la Liga de la Leche y “Un regalo para toda la vida” del pediatra Carlos González.

¡A disfrutar de la lactancia!


4 responses to “Mi experiencia con la lactancia materna. El inicio

  1. Cristina dice:

    Qué emocionante tu historia, estoy llorando! <me alegro de que acabase y continue bien. Seguiré leyendo más cosas otro día. Cristina

  2. […] Mi experiencia con la lactancia materna. El inicio UCIs pediátricas » ene […]

  3. […] dejo algunas: Creciendo con piojito, SOS Papis novatos, Ser madre una aventura, Diario de una mamá novata. Les pongo solo algunas de […]

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